Traté de mostrarme indiferente,
trate de sentir nada; de saber nada,
pero la fuerza de este Amor me puede,
y el fuego rojizo de tu cielo me llama.
Daba pasos…pero sin darme cuenta me detuve
lentamente y comencé luego a flotar…
olvidé para siempre aquél lugar en donde estuve,
invitado al infinito por tu divino mirar.
A mis prejuicios quitaste su base
y al caer se hicieron mil pedazos,
me dejaste sin excusas para a mí mismo negarte
pudiendo así cambiar mis enojos por tu abrazo.
¿Qué será de mí hoy si tu figura desaparece,
si tu cabello juega en un viento que no sabe de mí?
en el mismo instante mi corazón perece
y se seca mi espíritu, pues ya no más querrá vivir.
Porque la primera vez que me sentí hombre, Amor,
fue cuando escuche mi nombre de tus labios tristes,
y si hoy creo que del mundo entero soy el mejor,
es únicamente porque tú me lo dijiste.
Hoy me declaro rendido a tu querer
con toda la alegría que pueda haber en este mundo,
y es que creí que jamás habría de conocer
a quien tocara mi alma, allá lejos…en lo más profundo.
Muchos besos, palabras dulces, miradas y caricias,
de conteo de tiempos no estoy preocupado,
aunque si quieres el número, serían apenas 30 días
y ya de ti estoy muy, pero muy enamorado…
-Fernando Vidrio; 22 Julio de 2010-


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